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¿Qué es DeFi? Las finanzas descentralizadas, en cristiano

DeFi son servicios financieros que funcionan con programas públicos en vez de bancos. Qué puedes hacer, cómo funciona en Solana y qué riesgos tiene.

10 min de lectura J Tools Editorial
Ilustración editorial de las finanzas descentralizadas: bloques de servicios financieros conectados entre sí sobre una red luminosa, sin ningún edificio bancario en el centro

¿Qué es DeFi?

DeFi son las siglas de decentralized finance, finanzas descentralizadas. Describe un conjunto de servicios financieros que funcionan con programas publicados en una red pública, en lugar de con empresas que guardan tu dinero y deciden qué puedes hacer con él.

La definición suena abstracta hasta que la aterrizas. Un banco te presta dinero después de mirar tu historial y aprobar tu solicitud. Un protocolo DeFi te presta dinero si dejas una garantía suficiente, sin mirar quién eres, porque no puede mirarlo: no sabe tu nombre. La decisión no la toma una persona, la toma una regla escrita en un programa que cualquiera puede leer.

Una aclaración antes de seguir, porque en español la palabra da problemas. "DeFi" se pronuncia igual que "defí", del verbo desafiar, y eso ensucia las búsquedas. Cuando en este artículo leas DeFi, siempre significa finanzas descentralizadas.

¿En qué se diferencia de un banco?

Hay cuatro diferencias que importan y conviene verlas juntas.

Quién custodia el dinero. En un banco, el banco. En DeFi, tú, en tu propia billetera, hasta el momento exacto en que interactúas con un protocolo.

Quién decide. Un banco aprueba o deniega. Un protocolo ejecuta si se cumplen las condiciones que tiene escritas, y no ejecuta si no se cumplen. No hay excepciones ni criterio humano.

Cuándo abre. Un banco tiene horario, festivos y cortes por mantenimiento. Un protocolo funciona mientras funcione la red, incluido el domingo a las tres de la mañana.

Quién responde si algo sale mal. Esta es la que la gente descubre tarde. Un banco tiene un departamento de reclamaciones y, en la mayoría de países, un fondo de garantía de depósitos. DeFi no tiene ninguna de las dos cosas. Si un protocolo falla o tú te equivocas, no hay a quién reclamar.

Las tres primeras diferencias suelen venderse como ventajas y lo son. La cuarta es el precio, y va en el mismo paquete.

¿Qué se puede hacer realmente?

Dejando de lado la propaganda, hoy en DeFi se hacen cinco cosas.

Cambiar tokens. Lo más común con diferencia. Un la herramienta de swap en un exchange descentralizado, de tu billetera a la de otro, sin abrir cuenta en ningún sitio. Si el concepto te queda lejos, empieza por qué es un DEX.

Aportar liquidez. Depositas dos tokens en un pool para que otros puedan cambiar entre ellos, y a cambio cobras una parte de las comisiones; el pool se monta desde la herramienta para crear LP. Es la forma más directa de que tus tokens produzcan algo, y también la que más gente entiende a medias.

Prestar y pedir prestado. Depositas un activo y ganas interés, o dejas una garantía y sacas prestado otro activo. Si el valor de tu garantía cae por debajo del umbral, el sistema la vende automáticamente para cubrir la deuda. A eso se le llama liquidación y no avisa.

Hacer staking. Bloqueas SOL para ayudar a validar la red y recibes recompensas por ello. Es lo más parecido a un depósito a plazo que hay en este ecosistema, aunque el símil no es exacto.

Guardar valor estable. Las stablecoins como USDC mantienen una paridad con el dólar y sirven para salir de la volatilidad sin salir de la red.

¿Cómo funciona por dentro?

Todo DeFi se apoya en la misma pieza: un programa publicado en una red pública que ejecuta reglas fijas y guarda fondos mientras las ejecuta.

Ese programa tiene tres propiedades que lo hacen distinto de un servidor normal. Su código es público, así que cualquiera puede leer qué hace. Su comportamiento es determinista: las mismas condiciones dan siempre el mismo resultado. Y su historial es verificable, porque cada operación queda escrita y nadie puede reescribirla después.

Esas tres propiedades son también el origen del riesgo. Un programa público es un programa que cualquiera puede estudiar buscando fallos. Y como no hay administrador que pueda parar una operación, un fallo aprovechado no se puede deshacer.

De dónde sale el rendimiento, de verdad

Esta es la pregunta que separa a quien va a durar de quien va a perder dinero, y tiene una respuesta corta: el rendimiento sale de que alguien pague. Siempre. Si no sabes quién paga, el que paga eres tú.

En DeFi hay exactamente tres fuentes legítimas.

Comisiones de quienes operan. Si aportas liquidez, cobras una parte de lo que paga cada persona que cambia tokens usando tu pool. El dinero viene de una actividad real y es sostenible mientras haya actividad.

Intereses de quienes piden prestado. Si depositas en un protocolo de préstamo, quien saca prestado paga un interés y una parte llega a ti. También es sostenible, y el tipo sube y baja según cuánta demanda de préstamo haya.

Recompensas de la red. El staking de SOL paga porque la red emite nuevas monedas para retribuir a quien la asegura. Es una fuente real aunque sea inflacionaria por definición.

Y luego está la cuarta, que no es una fuente sino un adelanto: emisión del token propio del protocolo. Un proyecto que ofrece un rendimiento muy por encima de las tres anteriores casi siempre lo está pagando imprimiendo su token. Funciona mientras entra gente nueva y deja de funcionar cuando deja de entrar. No es necesariamente un fraude, pero tampoco es rendimiento: es un reparto de un token cuyo precio depende de que el reparto continúe.

La regla práctica es incómoda y útil: cuando un rendimiento no se pueda explicar con una de las tres primeras fuentes, asume que es la cuarta.

¿Por qué Solana en DeFi?

La razón práctica es el coste por operación. En una red donde cada movimiento cuesta varios dólares, la mayoría de las estrategias pequeñas no tienen sentido: la comisión se come el beneficio. En Solana el coste de una transacción es una fracción de céntimo, así que operaciones que en otras redes serían absurdas aquí sí salen a cuenta.

La segunda razón es la velocidad de confirmación. Una operación se cierra en segundos, y eso cambia cómo se siente usar estos servicios: se parece más a usar una aplicación que a esperar una transferencia.

La contrapartida honesta es que el coste bajo también abarata crear tokens basura y montar estafas. Las mismas propiedades sirven a los dos lados.

Ilustración principal del artículo «¿Qué es DeFi? Las finanzas descentralizadas, en cristiano»

Las piezas que se repiten en todos los protocolos

Aunque haya cientos de aplicaciones, casi todas se construyen con las mismas cuatro piezas. Reconocerlas hace que un protocolo nuevo deje de parecer magia.

El pool. Un depósito conjunto de tokens que un programa administra. Es la pieza base de los exchanges descentralizados y de buena parte de los protocolos de préstamo. Casi siempre que leas "aporta liquidez", hay un pool detrás.

El oráculo. Un programa no puede saber por sí mismo cuánto vale el SOL en dólares, porque esa información vive fuera de la red. Un oráculo la introduce. Es una pieza discreta y crítica: si el oráculo da un precio equivocado, un protocolo de préstamo liquida a gente que no debía ser liquidada. Varios de los incidentes más caros del sector empezaron exactamente ahí.

La garantía. En cualquier préstamo sin identidad, lo único que sostiene la deuda es un depósito que vale más que ella. De ahí que se hable de sobrecolateralización: pides cien y dejas ciento cincuenta. Suena ineficiente y es la única forma de que funcione sin conocer a nadie.

La gobernanza. El mecanismo para cambiar las reglas del propio protocolo. Normalmente un token que da derecho a voto, propuestas públicas y un plazo antes de que un cambio se aplique. Ese plazo importa más de lo que parece: sin él, una votación ganada por sorpresa se ejecuta antes de que nadie pueda reaccionar.

Cuando te encuentres un protocolo que no entiendes, busca estas cuatro. Casi siempre están, y saber cuál es cuál explica dónde puede romperse.

¿Qué es una "cripto DeFi"?

Es una expresión que se usa mucho y significa poco. En sentido estricto no existe una categoría técnica llamada así.

Lo que la gente suele querer decir es una de estas dos cosas. O bien el token de gobernanza de un protocolo, que da derecho a votar sobre cómo se gestiona ese protocolo. O bien simplemente la moneda de una red donde hay mucha actividad DeFi, como SOL o ETH.

Merece la pena tenerlo claro porque "cripto DeFi" es una etiqueta que se le cuelga a cualquier token nuevo para que suene serio. Si alguien te vende un token con ese argumento y no sabe decirte qué protocolo gobierna, no hay protocolo. Los tokens sin nada detrás tienen su propio artículo: cómo funcionan las memecoins.

Cómo empezar sin hacerse daño

Un orden que funciona, de menos a más riesgo, y que se puede recorrer en semanas en lugar de en una tarde.

Primero, mover. Un swap pequeño en un par grande y conocido. El objetivo no es ganar nada, es ver cómo se comporta tu billetera, qué te pide firmar y qué aparece después. Cuando esto te resulte aburrido, has aprendido lo esencial.

Segundo, guardar. Convierte una parte a una stablecoin y déjala quieta unos días. Sirve para entender que se puede estar dentro de la red sin estar expuesto a la volatilidad, que es una idea que a mucha gente le llega tarde.

Tercero, staking. Bloquear SOL para asegurar la red es la operación con menos partes móviles de todo DeFi. Hay riesgo, pero es el que mejor se entiende.

Cuarto, liquidez. Aportar a un pool de un par que conozcas, algo que se ajusta desde añadir o retirar liquidez. Aquí ya conviene haber entendido la pérdida impermanente, porque es donde aparece.

Quinto, préstamos. Dejar garantía y pedir prestado es lo último por una razón concreta: es lo único de esta lista donde puedes perder el capital sin hacer nada, simplemente porque el mercado se movió mientras dormías.

Quien empieza por el quinto punto suele volver al primero, con menos dinero.

¿Es segura la DeFi?

Depende de qué riesgo estés preguntando, porque hay cuatro distintos y se confunden constantemente.

Riesgo de programa. El código puede tener un fallo. Los protocolos grandes llevan años funcionando y han sido auditados varias veces, lo que reduce el riesgo pero no lo elimina. Los protocolos nuevos con rendimientos llamativos son otra historia.

Riesgo de mercado. Si dejaste una garantía y el precio cae, te liquidan. Es la causa más común de pérdidas reales y no tiene nada que ver con que algo falle: el sistema funcionó exactamente como estaba escrito.

Pérdida impermanente. Le pasa a quien aporta liquidez. Si el precio de los dos tokens del pool se separa mucho, retirar puede darte menos valor del que tendrías si te hubieras quedado quieto. El nombre engaña: de impermanente tiene poco en cuanto retiras.

Riesgo de que te engañen. El más frecuente de todos y el que menos tiene que ver con DeFi. Páginas falsas, tokens suplantados, firmas que conceden permisos amplios. Aquí el eslabón débil no es el protocolo, eres tú a las dos de la mañana.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta quien está empezando.

Ilustración 2 del artículo «¿Qué es DeFi? Las finanzas descentralizadas, en cristiano»

Cierre honesto

DeFi no es un sitio donde el dinero crece solo. Es un conjunto de herramientas financieras sin portero, y eso significa que están disponibles para todos y que nadie te para cuando te vas a equivocar.

Si vas a empezar, hazlo por el lado aburrido: un swap pequeño en un par grande, y luego quizá liquidez en un par que entiendas. Las estrategias con rendimientos de dos dígitos existen, pero el rendimiento alto siempre está pagando por un riesgo, y si no sabes cuál es, el riesgo eres tú.

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J Tools Editorial

Un artículo del equipo de J Tools.

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