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¿Qué es un DEX? El exchange descentralizado, sin rodeos

Un DEX es un mercado donde los tokens se cambian de billetera a billetera, sin intermediario. Cómo funciona en Solana, qué cuesta y qué falla.

10 min de lectura J Tools Editorial
Ilustración editorial de un exchange descentralizado: dos billeteras intercambian tokens directamente a través de una red luminosa, sin ningún intermediario en medio

¿Qué es un DEX?

Un DEX es una casa de cambio que funciona sin casa. Las siglas vienen del inglés decentralized exchange, exchange descentralizado, y describen un mercado donde dos personas intercambian tokens directamente entre sus billeteras mientras un programa publicado en una red pública hace de mostrador. Nadie recibe tu dinero para guardártelo. Tus fondos salen de tu billetera y entran en la de la otra parte en la misma operación, o no pasa nada en absoluto.

Conviene fijar tres palabras antes de seguir, porque el resto del artículo las usa sin parar. Un token es un activo digital anotado en una red pública. Una billetera es el programa que guarda tu clave privada y firma en tu nombre. Y una red como Solana es el registro compartido donde queda escrito quién tiene qué, replicado en miles de ordenadores que ninguna empresa controla a la vez.

La diferencia práctica con el sitio donde probablemente compraste tus primeras criptomonedas es una sola: allí abriste una cuenta, aquí conectas una billetera. No hay cuenta que abrir, ni contraseña que recuperar, ni formulario de verificación. Eso quita fricción y también quita red de seguridad, y las dos cosas van juntas siempre.

DEX o CEX: la diferencia que de verdad importa

Un CEX, exchange centralizado, es una empresa. Binance, Coinbase o Kraken guardan tus monedas en sus propios servidores y te muestran un número en pantalla que representa lo que te deben. Funciona bien mientras la empresa funcione bien. Cuando no, el número sigue en pantalla y las monedas no están, que es exactamente lo que aprendió mucha gente en 2022.

En un DEX no hay saldo que te deban porque no hay depósito. Las monedas están en tu billetera hasta el segundo en que las cambias. Esa es la ventaja, y el precio que pagas por ella es que el error también es tuyo. Si mandas fondos a la dirección equivocada, si firmas una transacción que no leíste, si compras un token que resulta ser humo, no hay soporte al cliente. No existe el botón de deshacer.

Hay una segunda diferencia menos comentada y bastante más útil en el día a día. Un CEX decide qué se lista. Un DEX no decide nada: cualquiera puede crear un mercado para cualquier token en cuestión de minutos. Por eso los tokens nuevos aparecen primero en un DEX y solo mucho después, si llegan, en un exchange centralizado. Y por eso también las estafas aparecen ahí primero.

¿Cómo funciona un DEX por dentro?

La mayoría de los DEX de Solana no usan un libro de órdenes con compradores y vendedores esperando a cruzarse. Usan pools de liquidez, que es un mecanismo bastante más simple de lo que suena.

Un pool de liquidez es un par de depósitos guardados por un programa. Imagina un pool de SOL y USDC: hay una cantidad de cada uno, y el programa calcula el precio a partir de la proporción entre ambos. Cuando alguien compra SOL con USDC, saca SOL del pool y mete USDC. Ahora queda menos SOL y más USDC, así que el SOL restante vale un poco más. El precio se movió solo, sin que nadie pusiera una orden.

Esto tiene una consecuencia que a mucha gente le pilla por sorpresa la primera vez. Cuanto más grande sea tu compra en relación con el tamaño del pool, peor precio te llevas, porque tú mismo mueves la proporción mientras compras. En un pool profundo apenas se nota. En uno pequeño, comprar unos cientos de dólares puede moverte el precio varios puntos porcentuales en contra.

De ahí sale la palabra slippage, deslizamiento. Es la diferencia entre el precio que viste al pulsar y el que acabaste pagando. Tu billetera te deja fijar un límite de tolerancia: si el precio se mueve más de lo que aceptaste, la transacción falla en lugar de ejecutarse mal.

Los DEX que se usan en Solana

Cuatro nombres cubren casi todo lo que vas a ver.

Jupiter es el que más gente usa y conviene entender qué es exactamente, porque no es un DEX en sentido estricto. Es un agregador: busca la ruta entre todos los DEX de Solana y parte tu operación entre varios si así consigue mejor precio. Cuando pides cambiar un token poco líquido, Jupiter puede pasar por dos o tres saltos intermedios sin que tú te enteres.

Raydium es uno de los DEX más antiguos de la red y donde acaba una parte importante de la liquidez de tokens nuevos.

Orca apostó por la liquidez concentrada, que permite a quien aporta fondos elegir en qué rango de precios trabaja su dinero. Para el que solo cambia tokens el detalle es invisible, pero suele traducirse en pools más eficientes.

PumpSwap es el DEX propio de pump.fun, donde se negocian los tokens que completan su curva de emisión. Si sigues lanzamientos de memecoins, vas a acabar ahí.

En la práctica casi nadie elige un DEX a mano. Se abre un agregador, se pide el cambio y él decide por dónde pasarlo. Si quieres las diferencias una a una, están en la comparativa de Jupiter, Raydium y Orca.

Ilustración principal del artículo «¿Qué es un DEX? El exchange descentralizado, explicado sin rodeos»

Cómo hacer un swap, paso a paso

El proceso completo son cinco pasos y menos de un minuto, y puedes recorrerlo en la herramienta de swap.

Uno. Conecta la billetera. Phantom y Solflare son las habituales en Solana. Conectar no da permiso sobre tus fondos, solo deja que la web lea tu dirección pública.

Dos. Elige el par y la cantidad. Aquí es donde se cometen los errores caros: verifica siempre la dirección del token, no el nombre. Cualquiera puede crear un token llamado igual que otro, y los suplantadores viven precisamente de eso.

Tres. Revisa lo que te ofrece. Verás el precio estimado, el impacto sobre el pool y la tolerancia de slippage. Si el impacto es alto, el pool es pequeño para lo que quieres mover.

Cuatro. Firma. Tu billetera te muestra qué sale y qué entra. Lee esa pantalla. Es el último punto en el que puedes parar.

Si vas a repetir el mismo cambio desde varias billeteras, la herramienta multi swap lo hace en una sola pasada.

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Cinco. Espera la confirmación. En Solana suele ser cuestión de segundos. Si la red va cargada, la transacción puede caducar y no ejecutarse, y en ese caso no pierdes el importe del cambio: se queda todo como estaba.

Quién pone el dinero de los pools

Es la pregunta que casi nadie hace y que explica por qué existe todo lo demás.

Los pools no los llena el DEX. Los llenan personas que depositan sus propios tokens, los llamados proveedores de liquidez. Aportan un par, por ejemplo SOL y USDC, y a cambio cobran una parte de la comisión que paga cada persona que cambia usando ese pool.

De ahí sale una consecuencia útil para quien solo quiere cambiar tokens: la profundidad de un pool no es una propiedad del DEX, es el resultado de cuánta gente decidió poner dinero ahí. Por eso el mismo DEX puede darte un precio excelente en SOL contra USDC y uno pésimo en un token recién creado. No es que funcione peor, es que en el segundo pool hay cuatro duros.

Aportar liquidez tiene su propio riesgo y conviene nombrarlo aunque no vayas a hacerlo. Si los precios de los dos tokens se separan mucho, el mecanismo del pool te deja con más cantidad del que bajó y menos del que subió. Al retirar puedes acabar con menos valor que si te hubieras quedado quieto. Se llama pérdida impermanente y de impermanente tiene poco en cuanto retiras.

Cómo leer lo que te muestra la pantalla

Antes de firmar, un DEX te enseña tres o cuatro cifras. Saber cuál mirar ahorra bastante dinero.

Precio estimado. Lo que crees que vas a pagar. Es una estimación porque entre que miras y firmas, el pool puede haber cambiado.

Impacto en el precio. Cuánto mueve el precio tu propia operación. Este es el número clave y el que más se ignora. Por debajo del uno por ciento no pasa nada. Por encima del cinco, estás pagando un sobreprecio importante solo por el tamaño de tu compra respecto al pool.

Tolerancia de slippage. Cuánto aceptas que se mueva el precio antes de que la operación se cancele. Ponerla muy baja hace que la transacción falle a menudo. Ponerla muy alta, digamos al quince por ciento, es firmar un cheque en blanco: aceptas cualquier precio dentro de ese margen.

Ruta. Si usas un agregador, te dice por dónde pasa la operación. Una ruta con tres saltos suele significar que no hay un pool directo decente para ese par.

Qué puede salir mal

La lista de riesgos reales es corta y merece leerse entera una vez.

Tokens falsos. El más común con diferencia. Copian nombre, símbolo e imagen de un proyecto conocido y esperan a que alguien compre por el nombre. La defensa es siempre la misma: comprueba la dirección del contrato en una fuente que no sea el propio anuncio que te trajo, y mira quién lo tiene con el mapa de holders J Map.

Tokens de los que no se puede salir. Un token puede estar diseñado para que compres pero no puedas vender, o para que su creador pueda emitir más a voluntad y diluirte. Antes de comprar algo nuevo, mira si las autoridades de emisión y congelación siguen activas.

Liquidez que desaparece. Si quien creó el pool retira los fondos, el token queda sin mercado. Sigue en tu billetera y no vale nada, porque no hay nadie al otro lado.

Firmar sin leer. Hay páginas que piden una firma que no es un swap sino un permiso amplio sobre tus tokens. Si no entiendes lo que te está pidiendo la billetera, no firmes.

Ninguno de estos riesgos tiene que ver con que el DEX funcione mal. El programa hace exactamente lo que le pides, y ese es justo el problema cuando lo que le pides está mal.

Ilustración 2 del artículo «¿Qué es un DEX? El exchange descentralizado, explicado sin rodeos»

¿Cuánto cuesta usar un DEX?

Hay tres costes y conviene no confundirlos, porque solo uno de ellos es del DEX.

El primero es la comisión de red, lo que cuesta escribir la transacción en Solana. Es una cantidad muy pequeña y la cobra la red, no el DEX.

El segundo es la comisión de prioridad. Es opcional y sirve para adelantar tu transacción cuando la red está congestionada. En momentos tranquilos es innecesaria; en un lanzamiento con mucho movimiento, decide si entras o te quedas fuera.

El tercero es la comisión del pool, un porcentaje del importe que se reparte entre quienes aportaron la liquidez. Varía según el DEX y el par, y es la única que cobra el propio mercado.

A esos tres hay que sumar el coste que no aparece en ninguna pantalla como comisión: el slippage. En pares grandes es despreciable. En un token recién creado puede ser, tranquilamente, el gasto más alto de la operación.

Preguntas frecuentes

Las dudas que más se repiten entre quienes acaban de empezar.

Cierre honesto

Un DEX no es una versión mejor de un exchange centralizado. Es otra cosa, con otro reparto de responsabilidades. Te devuelve el control de tus fondos y a cambio te entrega también todo el riesgo operativo, incluido el de tus propios despistes.

Si estás empezando, el consejo aburrido es el que funciona: haz el primer swap con una cantidad que no te importe perder, en un par grande y conocido, y dedica un minuto a leer la pantalla de firma. Cuando ese minuto se te haga automático, lo demás viene solo.

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