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¿Qué es un airdrop de criptomonedas? Guía práctica

Un airdrop reparte tokens gratis entre usuarios que cumplen ciertos criterios. Por qué lo hacen los proyectos, cómo calificar y cómo detectar los falsos.

10 min de lectura J Tools Editorial
Ilustración editorial de un airdrop de criptomonedas: tokens cayendo en paracaídas hacia varias billeteras digitales conectadas a una red luminosa

¿Qué es un airdrop?

Un airdrop es un reparto de tokens que un proyecto envía gratis a un conjunto de billeteras. No hay que comprar nada. El proyecto decide unos criterios, mira quién los cumple y manda los tokens a esas direcciones.

Si el token que te llega es nuevo, conviene saber antes cómo funcionan las memecoins. La primera duda razonable es por qué alguien regalaría algo que pretende vender. La respuesta es que no es un regalo, es una compra de otra cosa: atención, usuarios y una base de gente con motivos para que al proyecto le vaya bien. Un token repartido entre diez mil personas tiene diez mil personas interesadas en su precio. Uno guardado en la tesorería no tiene ninguna.

Conviene separar esto de un caso que se le parece mucho: cuando aparece en tu billetera un token que no esperabas y nadie ha anunciado nada. Eso casi nunca es un airdrop legítimo, y más abajo está explicado por qué.

¿Por qué los proyectos reparten tokens?

Cuatro razones, y normalmente actúan varias a la vez.

Para arrancar. Un protocolo sin usuarios no sirve de nada. Repartir tokens entre quienes ya lo probaron convierte a los curiosos en usuarios con algo en juego.

Para descentralizar el poder de voto. Si el token da derecho a votar sobre el proyecto, tenerlo todo el equipo es lo contrario de lo que dicen sus documentos. Repartirlo arregla el discurso y, a veces, también la realidad.

Para premiar a quien llegó pronto. Un reparto entre los primeros usuarios es publicidad excelente: la próxima vez que ese equipo lance algo, mucha gente lo probará el primer día.

Para competir. Cuando un rival reparte, no repartir se nota. Buena parte de los airdrops grandes existen porque otro grande repartió antes.

¿Qué recibe realmente el proyecto a cambio?

Merece un apartado propio porque explica por qué algunos repartos son generosos y otros son testimoniales.

Lo primero que compra un reparto es distribución. Un token en manos de diez mil direcciones se comporta de forma distinta a uno concentrado en veinte: hay más gente hablando de él, más volumen y, cuando llega el momento de que un exchange lo liste, un argumento que enseñar.

Lo segundo es legitimidad en la gobernanza. Si el token sirve para votar y lo tiene todo el equipo, las votaciones son teatro. Repartir es la única forma de que el mecanismo signifique algo, y en algunos casos es también un requisito para que el proyecto pueda decir que está descentralizado sin que le llamen la atención.

Lo tercero, y el más interesado de los tres, es datos. Un reparto por uso obliga al equipo a definir qué comportamiento quiere premiar, y la gente responde a ese incentivo antes de que el reparto ocurra. Un proyecto que anuncia que va a premiar a los proveedores de liquidez consigue proveedores de liquidez meses antes de repartir nada.

Cuando un reparto es raquítico suele ser porque el proyecto solo buscaba lo primero. Cuando es generoso, casi siempre hay una votación o una migración detrás que necesita gente con tokens.

¿Qué tipos hay?

En la práctica te vas a encontrar con cuatro.

Por foto del estado. El proyecto elige un momento concreto, mira quién tenía qué en ese instante y reparte según eso. Como el momento se anuncia después, no se puede preparar.

Por uso. Reparte entre quienes hicieron ciertas acciones: operaron cierto volumen, aportaron liquidez, usaron el producto durante meses. Es el más común hoy y el más difícil de simular.

Por tareas. Pide seguir cuentas, unirse a un grupo o rellenar formularios. Es el que más gente atrae y el que menos suele repartir, porque premia el ruido y no el uso.

Para poseedores de un NFT. Reparte entre quienes tienen cierta colección. Sencillo de verificar y bastante frecuente en Solana.

¿Cómo se califica de verdad?

La respuesta honesta es que no hay ninguna fórmula, y quien te venda una está vendiendo humo. Pero hay un patrón que se repite en los repartos que sí acabaron pagando.

Usa productos que te sirvan para algo, con dinero real aunque sea poco, de forma repartida en el tiempo. Los equipos que reparten miran precisamente eso, porque saben perfectamente cómo se ve una cuenta creada para farmear: veinte billeteras nuevas, operaciones mínimas, todas el mismo día, ninguna actividad después.

Vale la pena desglosar qué mira un equipo cuando prepara los criterios, porque casi siempre son las mismas cuatro cosas.

Antigüedad. Cuándo interactuaste por primera vez. Una billetera que apareció la semana pasada vale menos que una que lleva ocho meses usando el producto, aunque el volumen sea idéntico.

Constancia. Cuántas semanas distintas hubo actividad. Diez operaciones repartidas en diez semanas pesan más que cien operaciones en un día, y este criterio es el que más gente subestima.

Profundidad. Cuántas funciones distintas del producto usaste. Alguien que solo hizo swaps parece un usuario; alguien que además aportó liquidez y votó una propuesta parece un usuario comprometido.

Coherencia de la financiación. De dónde salió el dinero de tu billetera. Veinte billeteras financiadas desde la misma dirección madre son veinte billeteras que el filtro va a tratar como una, y en muchos casos como cero.

Y no hace falta ninguna precaución especial más allá del sentido común. Nadie tiene que darte su clave privada para incluirte en un reparto, y tú tampoco tienes que dar la tuya para recibirlo.

Ilustración principal del artículo «¿Qué es un airdrop de criptomonedas? Cómo funcionan de verdad»

¿Cómo se calcula lo que te toca?

Casi nunca es a partes iguales, y entender el reparto explica por qué dos personas que "hicieron lo mismo" reciben cantidades muy distintas.

El modelo más común son los tramos. El equipo ordena a los usuarios por alguna métrica y define escalones: los del tramo alto reciben una cantidad, los del medio otra, los del bajo otra. Dentro de cada tramo todos cobran igual, así que quedarse a un punto de subir de escalón puede costar bastante.

El segundo modelo es proporcional con tope. Recibes en función de tu actividad, pero hay un máximo por billetera. Sirve precisamente para que quien tenga mucho capital no se lleve la mitad del reparto, y de paso hace que dividir en varias billeteras parezca atractivo, que es justo lo que el filtro de coherencia intenta detectar.

El tercero es el reparto plano con requisito mínimo: cumples o no cumples, y todos los que cumplen reciben lo mismo. Es el más raro y el que más recompensa al usuario pequeño.

Ningún equipo publica los criterios antes, y por una razón evidente: publicarlos es invitar a que se simulen. Los descubres el día del anuncio, junto a todos los demás.

Cómo detectar un airdrop falso

Aquí es donde de verdad se pierde dinero, así que vale la pena leerlo despacio. Cinco señales, cualquiera de ellas basta.

Te piden la frase de recuperación o la clave privada. Antes de comprar cualquier token que llegue así, pásalo por los escáneres de token. Nunca, bajo ningún concepto, en ningún caso legítimo. No hay excepción a esta regla.

Te piden pagar para recibir. Un reparto en el que tienes que enviar SOL primero para desbloquear tu premio es un robo con pasos intermedios.

Aparece un token que no esperabas. Alguien puede enviar tokens a cualquier dirección, así que aparecen solos. El peligro no es tenerlo, es lo que pasa cuando intentas venderlo: la página a la que te lleva puede pedirte una firma que concede permisos amplios. Si aparece algo raro en tu billetera, déjalo quieto y mírala entera con el explorador Wallet Scope.

Te urge. "Quedan dos horas", "solo los primeros mil". La prisa está ahí para que no compruebes.

Llega por mensaje directo. Los proyectos anuncian repartos en sus canales oficiales, no escribiendo a la gente uno a uno.

La comprobación que resuelve casi todos los casos es la misma siempre: busca el anuncio en la cuenta oficial del proyecto, entrando tú, sin usar el enlace que te llegó.

¿Cómo se organiza un reparto por dentro?

Vale la pena saberlo aunque no vayas a hacer uno, porque explica por qué algunos repartos tardan meses.

El proyecto define los criterios y saca la lista de direcciones que los cumplen, un proceso que se llama snapshot y que en la práctica se hace con una herramienta de snapshot. Después decide cuánto le toca a cada una, que casi nunca es a partes iguales: suele haber tramos según el uso. Y por último envía, que en una lista de miles de direcciones significa muchas transacciones agrupadas por lotes, el trabajo de la herramienta multi sender.

Ese último paso es donde se complica. Enviar a diez mil direcciones no es una operación, son muchas, y cada una cuesta. Por eso algunos proyectos hacen que seas tú quien reclame el token en vez de enviártelo: así el coste lo paga quien lo quiere.

La diferencia entre los dos métodos no es solo de costes y conviene conocerla, porque cambia lo que tienes que hacer.

En el envío directo el token aparece en tu billetera sin que hagas nada. Es cómodo y tiene una consecuencia incómoda: como cualquiera puede enviar tokens a cualquier dirección, un envío directo es indistinguible de un token basura enviado por un estafador. La única forma de saber cuál es cuál es comprobar el anuncio oficial.

En la reclamación tienes que ir a una página, conectar la billetera y firmar. Aquí el riesgo cambia de sitio: la página de reclamación es exactamente lo que copian los estafadores, porque saben que ese día miles de personas están buscando dónde reclamar. La regla es entrar por el enlace de los canales oficiales del proyecto, nunca por el que aparece en respuestas y mensajes.

Hay un tercer detalle que sorprende a quien recibe su primer reparto grande: muchos proyectos ponen una fecha límite para reclamar. Lo que no se reclama vuelve a la tesorería. Si te enteras seis meses tarde, es posible que ya no haya nada que reclamar.

Ilustración 2 del artículo «¿Qué es un airdrop de criptomonedas? Cómo funcionan de verdad»

Qué hace distintos a los airdrops en Solana

El mecanismo general es igual en todas las redes, pero en Solana hay tres particularidades que cambian bastante la experiencia.

Enviar es muy barato, y eso corta por los dos lados. Un proyecto puede repartir a decenas de miles de direcciones sin arruinarse, así que los envíos directos son mucho más habituales que en redes caras. El reverso es que enviar basura también es barato, y por eso las billeteras de Solana acumulan tokens que nadie pidió. La abundancia de spam no es un fallo de la red, es el efecto secundario de que las transacciones cuesten fracciones de céntimo.

Cada token ocupa una cuenta. En Solana, tener un token significa tener una pequeña cuenta asociada a tu billetera para ese token, y esa cuenta lleva un depósito de red asociado. Cuando recibes un reparto, alguien pagó ese depósito, normalmente el proyecto. Si más adelante te deshaces del token y cierras la cuenta, ese depósito se recupera. Es una cantidad pequeña, pero con decenas de tokens basura acumulados deja de ser irrelevante.

La confirmación es inmediata. En redes lentas, un día de reclamación se convierte en horas de espera y comisiones disparadas por la congestión. En Solana la reclamación se resuelve en segundos incluso con mucha gente a la vez, y eso quita una de las excusas clásicas para no reclamar a tiempo.

¿Hay que pagar impuestos?

En bastantes países sí, y es la parte que casi nadie mira hasta que es tarde.

La norma general en muchas jurisdicciones es que recibir un token con valor de mercado cuenta como ingreso en el momento de recibirlo, y venderlo después genera una ganancia o pérdida sobre ese valor. Pero esto varía muchísimo de un país a otro y en algunos aún no está claro.

Esto no es asesoramiento fiscal. Lo único que aplica en todas partes es guardar registro: fecha, cantidad y valor aproximado en el momento de recibirlo. Reconstruir eso dos años después es un infierno.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta sobre repartos de tokens.

Cierre honesto

Los airdrops que pagaron bien fueron casi siempre para gente que estaba usando el producto porque le servía, no para gente que lo usaba esperando el reparto. Los que se dedicaron a farmear con decenas de billeteras suelen quedarse fuera, porque los filtros están hechos exactamente contra eso.

Y una regla que ahorra disgustos: si un reparto te pide algo, sea dinero, una clave o prisa, no es un reparto.

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